Declaración de la Alianza por la Justicia Global (AFGJ) sobre Colombia

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El pueblo colombiano logró una tremenda victoria y un hito histórico en su lucha por la paz, la justicia y la “segunda independencia” del neocolonialismo y el neoliberalismo. La victoria del presidente electo Gustavo Petro y de la vicepresidenta electa Francia Márquez no es tanto el logro de un político astuto o de una campaña política bien engrasada como la culminación de años de lucha popular. Petro y Márquez ganaron el poder porque se unieron y se subieron a la ola de años de prolongadas luchas por la libertad que incluyeron manifestaciones masivas por la paz, mingas indígenas y huelgas agrarias y nacionales. Aquellos de nosotros de los Estados Unidos y de los países de la OTAN que estamos librando nuestras propias batallas contra el Imperio y por la liberación deberíamos prestar atención. Esta victoria en Colombia fue posible porque, en Colombia, existe una izquierda genuinamente heredera de la lucha de clases y revolucionaria, una izquierda que abrazó las luchas por los derechos de género y contra el sexismo, las luchas de los jóvenes y las luchas contra el racismo. Esa izquierda, a pesar de sus divisiones internas, puede unirse de manera disciplinada y unificada cuando las líneas de frente y los objetivos de lucha están claros. La conquista del pueblo fue precedida por décadas de educación política, solidaridad mutua y conexión entre los diferentes grupos de la población, y un compromiso de lucha de base en las ciudades y el campo que, incluso en los momentos más oscuros, se negó a rendirse, se negó a dejar de luchar.

¿Representa la elección de la candidatura de Petro/Márquez una revolución popular y una ruptura con la hegemonía y el imperio estadounidense en Colombia? Difícilmente. Pero sí representa un repudio sin precedentes a la política de siempre, así como al tipo de fraude y violencia que tanto ha caracterizado las elecciones colombianas. Nosotros de la Alianza por la Justicia Global hemos coordinado y participado en varias misiones de observación y acompañamiento en Colombia, y hemos sido testigos de primera mano de estos problemas perpetuos. Las votaciones del 13 de marzo (elecciones al Congreso), del 29 de mayo (la primera vuelta de las elecciones presidenciales) y del 19 de junio de 2022 (la segunda vuelta), no fueron excepciones. Escuchamos denuncias y/o vimos ejemplos de irregularidades, intentos de fraude, amenazas y violencia contra líderes sociales y votantes. En todos los casos, estos asaltos a los derechos democráticos no vinieron de la centro-izquierda, sino de la derecha colombiana y del establishment político-militar. El hecho de que Petro y Márquez ganaran, por muy estrecho que fuera el margen de victoria, no fue sino un milagro del pueblo contra las tácticas de supresión e intimidación de los votantes.

Es poco probable que el gobierno de Petro/Márquez intente romper radicalmente con el imperio de EE.UU. y la OTAN, y si lo hace, tendrá que librar una batalla valiente pero difícil. Por supuesto, si Colombia nos ha demostrado algo, estas batallas son válidas y valen la pena y pueden ganarse si la gente se compromete a largo plazo. Sin embargo, hay un fuerte indicio de que estas elecciones aflojan el control del Imperio en la región. Desde la AFGJ, seguiremos aliados con el pueblo colombiano que continúa su lucha por la segunda independencia mientras libramos nuestra propia lucha en casa contra el Imperio y por la democracia popular. Dondequiera que trabajemos en solidaridad internacional, nuestros compromisos no son con gobiernos o partidos, ni siquiera con los mejores, ni pretendemos decir a los movimientos populares de otras naciones cómo deben lograr su propia liberación. Pero como internacionalistas comprometidos con la lucha global de los pueblos por la libertad, siempre estaremos al lado de todos los movimientos populares y de la lucha internacionalista por la democracia real, el socialismo, la paz, la justicia y la liberación.

También señalamos que la lucha de Colombia por la democracia real y el poder político está lejos de terminar. El gobierno de Petro/Márquez no cuenta con una mayoría de apoyos en el Congreso y dependerá de amplias coaliciones de fuerzas para lograr sus objetivos, ninguna más que el bloque político más poderoso de todos: el poder del pueblo comprometido con la lucha popular. El presidente y el vicepresidente electos, Petro y Márquez, se enfrentarán a la dura oposición de los estamentos militares, policiales y paramilitares de Colombia y de su oligarquía económica. Estos segmentos, en alianza con el imperio de los Estados Unidos y la OTAN, harán todo lo posible para derrotar cualquier iniciativa popular del nuevo gobierno o para empujar a la nueva administración a traicionar al pueblo en favor del poder tradicional. No se debe permitir que eso ocurra.

Al pueblo de Colombia y a los Estados Unidos, nosotros de la Alianza por la Justicia Global prometemos lo siguiente

1) Continuaremos exponiendo y oponiéndonos a los intentos de Estados Unidos de socavar y/o cooptar el gobierno elegido por el pueblo de Gustavo Petro y Francia Márquez;

2) Renovamos nuestro compromiso con el Acuerdo de Paz de 2016. Presionaremos al gobierno de los Estados Unidos para que brinde su total apoyo a dicho acuerdo, comenzando por la repatriación del Prisionero del Imperio y negociador de paz, Simón Trinidad, de las antiguas FARC-EP (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo);.

3) Estaremos al lado de nuestros compañeros colombianos en la lucha por la paz y la justicia tanto en Colombia como en la región, incluyendo que seguiremos oponiéndonos a la utilización de Colombia como plataforma de lanzamiento para la injerencia en Venezuela y otros gobiernos populares;

4) Seguiremos escuchando a los movimientos de base en las calles y zonas rurales de Colombia, prestando nuestra solidaridad y construyendo puentes entre estos movimientos y el nuestro;

5) Seguiremos exigiendo el fin de la difusión del modelo de seguridad estadounidense (más cárceles, fronteras militarizadas, policía militarizada) en Colombia y en otros lugares, y mantendremos nuestro llamado para que el gobierno colombiano deje de ayudar a difundir este modelo antipopular, y observamos con entusiasmo y alegría que el presidente electo Petro ha prometido desmantelar la odiada policía antidisturbios del ESMAD, financiada y asesorada por Estados Unidos;

6) Seguiremos oponiéndonos a la ayuda militar y de seguridad de EE.UU. a Colombia, y exigir el cierre de las bases militares estadounidenses en el país, incluso bajo un gobierno de Petro/Márquez, porque sabemos que la ayuda no está en el interés del pueblo colombiano, sino que está destinada a crear dependencia y mantener a Colombia como una colonia militar de EE.UU. y socio vital en el Imperio;

7) Seguiremos acompañando la lucha por la completa libertad e independencia de Colombia y el nacimiento de una Nueva Colombia, que vemos nacer incluso ahora, especialmente ahora.

8) Nos comprometemos más que nunca con la perspectiva de un cambio revolucionario en los Estados Unidos porque cambiar nuestro propio gobierno es el mejor regalo que podríamos ofrecer a Colombia y al resto del mundo.

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