
Solidaridad con el pueblo de Cuba, víctima de una guerra invisible pero verdadera, que mata, genera terror, altera la vida de millones de niñas y niños, adultos mayores, y de toda la población que sufre también las consecuencias de un bloqueo económico, desde 1960 hasta hoy, por parte del Gobierno de los EEUU con la complicidad activa de Israel y el silencio cómplice de Europa.
¿Hasta cuándo las Naciones Unidas permitirán el genocidio del pueblo de Cuba? Basta Ya,
Llamado urgente de la Coordinadora Americana por los Derechos de los Pueblos y Víctimas de la Prisión Política
En las últimas semanas, la población cubana ha visto aumentada desorbitadamente sus padecimientos.
Y no es por causas naturales o descuidos del gobierno, mucho menos efectos de un sistema social que ha buscado incansablemente el bienestar de su pueblo.
En 1992, el comandante eterno, Fidel Castro, advirtió en la Cumbre de Río de Janeiro que de no detenerse la cadena de actos productivos degradantes del medio ambiente, la humanidad toda, como especie, estaba en peligro de extinción, y así es.
La extraordinaria serie de sucesos atmosféricos que ha sufrido Cuba y el Caribe, incluidos regiones de los EE.UU. son responsabilidad del sistema capitalista mundial y sus efectos deben ser paliados por las grandes potencias capitalistas que por siglos han explotado irracionalmente el planeta. El “extractivismo” como modelo de desarrollo es inviable, debe detenerse y las Naciones Unidas deberían formar un fondo de rescate, financiado por EEUU, Israel y Europa que morigere al menos las penurias que sufren los pueblos que ya sufren el llamado “cambio climático”, adelanto de la catástrofe que nos amenaza.
Simultáneamente con las tormentas y huracanes, el sistema eléctrico colapsó en su totalidad dejando a la Isla sin energía eléctrica con las consecuencias dramáticas que tal situación produce en todos los sectores de la sociedad, pero sobre todo en los más débiles y vulnerables. Vaya para ellos nuestra solidaridad incondicional.
Desafíanos a los que dicen que el bloqueo es una excusa a discutir las condiciones en que Cuba compra el petróleo que necesita para sus viejas centrales termoeléctricas o busca en el mercado internacional los repuestos indispensables para sostener un sistema que sufre las privaciones y faltas como ninguno.
Ha dicho Silvio Rodríguez en estos días: En el presente siglo, salvo Israel sobre el pueblo palestino, ningún país has sido tan sistemática y duraderamente sádico con la oblación civil como Estados Unidos en su embate contra los cubanos.
Como tantos otros, opinamos que los delitos que comete el Gobierno de los Estados Unidos con sus políticas de exterminio del pueblo de Cuba violan el Convenio de Protección y Castigo del Delito de Genocidio, entendido como la mayor violación posible de los derechos humanos de un pueblo, un delito que subsume muchos delitos y que fuera consagrado como el compromiso de los pueblos del mundo para no repetir las masacres de las Guerras Mundiales del siglo XX.
Violación sistemática y masiva de los derechos humanos del pueblo de Cuba por parte de un gobierno extranjero que reduce el derecho a la soberanía y la autodeterminación de los pueblos a polvo, triste polvo de la nada.
Por todo ello, llamamos a todos los organismos de derechos humanos del Continente y del mundo a solidarizarse con el pueblo de Cuba y exigir a todos los gobiernos del mundo que en la próxima sesión de las Naciones Unidas para discutir el bloqueo a Cuba no solo se repudie su continuidad sino que declare inadmisible el derecho a veto de la potencia imperial que asegura así su impunidad.
Defendemos y defenderemos todos los derechos de todos los pueblos del mundo, aunque en este caso dejamos asentado la deuda infinita que la causa de la libertad y el humanismo tienen con la Cuba Revolucionaria que por más de sesenta años ha sostenido la llama de la esperanza en un mundo mejor y el sueño eterno de ser verdaderamente libres.








